• 24 Kaikan Shinjuku, la mejor sauna gay de Japón

    Esta sauna merece una entrada en nuestra web simplemente por ser con mucha diferencia la más grande, popular y mejor de Japón.

    Mientras que las viejas saunas gays –y otras de la misma cadena 24 Kaikan- adolecen de una higiene e instalaciones por debajo de lo aceptable, 24 Kaikan en Shinjuku es parada obligatoria en tu viaje a Tokio.

    Sus 5 plantas y su perfecta ubicación facilitan la presencia de todo tipo de público, lo que incluye desde estudiantes universitarios hasta ejecutivos de toda la capital.

    En la primera planta, donde está ubicada la entrada, se encuentran:
    - Las taquillas donde dejar la ropa y recoger un batín y una toalla.
    - Una sala de snacks y platos precocinados (tallarines, pasta, etc).
    - Una sala donde podemos ver tres pantallas de televisión tumbados en unas comodísimas butacas reclinables.
    - Montones de máquinas expendedoras de todo tipo de bebidas calientes y frías.

    En la segunda planta encontramos:
    - Un solárium con seis aparatos de rayos UV.
    - Duchas de estilo japonés y otras tantas de estilo occidental (algunas dotadas de gloryhole).
    - Tres piscinas tipo jakuzzi a varias temperaturas.
    - Una sala con potro y sling.
    - Tres saunas: seca, de vapor y húmeda.

    En la tercera planta se sitúan las amplias habitaciones donde el personal al que ha unido Cupido acude para consumar su fugaz amor. Si bien existen literas en algunas de ellas, los japoneses prefieren dormir o mantener relaciones sexuales sobre el mullido suelo.

    La cuarta planta cuenta con una sala de fumadores y varias habitaciones abiertas con diferente iluminación, una de ellas equipada con varias televisiones en las que se reproducen películas porno.

    De vez en cuando anuncian por megafonía que el escuadrón de limpieza hará aparición en breve y es obligatorio desalojar algunas zonas mientras se realizan las tareas de mantenimiento.

    Para los que prefieren la privacidad, la quinta planta alberga numerosas habitaciones en suite tipo hotel perfectamente equipadas con cama, teléfono, TV, aire acondicionado, baño y ducha privados, con la correspondiente llave para que todo cuanto ocurra dentro se quede dentro.

    Viajes que incluyen una visita a 24 Kaikan Shinjuku:

    • Japón Esencial
    • Ruta Medieval
    • Especial Momiji


    ¡Encuentra estos viajes aquí!

    Homosexualidad en Japón

    La percepción de la homosexualidad en Japón ha sufrido cambios importantes a lo largo del tiempo. Para entender la evolución de la misma, debemos viajar al origen del propio Japón y de la religión predominante en la isla: el sintoísmo.

    A diferencia de otras religiones, el sintoísmo nunca ha sido crítico con la homosexualidad masculina. Curiosamente, en sus inicios, sí se describía a las relaciones heterosexuales como impuras y contaminantes. Por cuanto al sintoísmo se refiere, la indiferencia hacia las relaciones entre personas del mismo sexo sigue vigente a día de hoy.

    Mil años más tarde apareció el budismo con un mensaje similar: el coito con una mujer es en sí un acto obsceno y abominable, porque la mujer es en sí misma un ser impuro. Sin embargo las relaciones sexuales entre hombres son una mera travesura lúdica sin importancia.

    Más tarde algunas ramas del budismo contemplaron la adoración del sexo dentro de sus propias creencias, llegando a asegurar que el éxtasis sexual podría llevar al individuo a su liberación espiritual. Este es un punto de inflexión porque define el sexo como un acto separado del deber de procreación, y por tanto incluye implícitamente las relaciones homosexuales. Por entonces la sodomía era una práctica muy común entre los monjes budistas. La población lo sabía y lo aceptaba con naturalidad.

    Entonces aparecieron los samuráis, quienes heredaron la tradición de los monjes budistas de entablar una relación íntima y duradera entre un adulto y un adolescente. Dicha relación era considerada el estatus ideal del samurái, y así perduró durante generaciones. El chico acompañaba siempre al samurái y éste le transmitía sus enseñanzas sobre la vida y el manejo de la espada. Si el chico estaba de acuerdo, yacía con él hasta su edad adulta. Entonces era libre de escoger su propio camino.

    El hecho de tener un amante adolescente empezó a cobrar cada vez más fama entre los ciudadanos corrientes y se convirtió en una señal de alto estatus social. El deseo por aparentar ser de clase alta llevaba a los japoneses de clase media a pagar por la compañía de un muchacho y la prostitución masculina se disparó.

    Por aquella época los actores de kabuki empleaban su tiempo libre en ejercer la prostitución y eso llevó a que la imagen del teatro estuviera vinculada a dicha actividad.

    Muchos consideran el periodo entre 1650 y 1750 la "edad de oro" de la homosexualidad en Japón. Se dice que la primera causa de asesinato en esta época era la venganza entre amantes masculinos.

    Cuando en 1859 Japón abre sus puertas a los extranjeros, la normalidad en las relaciones homosexuales empieza a declinar con rapidez. En su afán por emular a las naciones de Occidente, el gobierno japonés comenzó a perseguir la homosexualidad declarándola antinatural. Con ello se consiguió que la homosexualidad dejase de estar presente en la escena pública y se desplazara a esferas mucho más discretas.

    En el Japón actual no está especialmente mal visto ser gay, lesbiana o transexual. Sin embargo la sociedad japonesa impone mantener un perfil bajo a quienes son distintos por naturaleza a la mayoría. Por su parte, el gobierno japonés continúa siguiendo la estela del mundo occidental, aprobando ahora leyes que protegen contra la discriminación y reconociendo algunos derechos que a fecha de hoy no incluyen el matrimonio igualitario.
     

    Top